La primera herramienta de priorización de su tipo desarrollada por Pure Earth permite comparar estimaciones de exposición al plomo entre países y distintos indicadores.
En los últimos años, el reconocimiento de la intoxicación por plomo como una crisis de salud pública mundial ha crecido de manera significativa, al igual que la financiación destinada a enfrentarla. Grandes iniciativas, como The Audacious Project, el Lead Exposure Action Fund (LEAF) de Coefficient Giving y Bloomberg Philanthropies Lead Poisoning Prevention Initiative, han impulsado la incorporación de nuevos investigadores, donantes y organizaciones implementadoras al campo, provenientes de áreas como la salud materno infantil, la prevención de enfermedades cardiovasculares y el desarrollo económico. Gobiernos que hasta hace poco no contaban con datos nacionales sobre los niveles de plomo en sangre están comenzando a realizar estudios de alcance nacional. Por su parte, la Partnership for a Lead-Free Future se ha fijado la ambiciosa meta de eliminar la intoxicación por plomo para 2040. Después de décadas ocupando un lugar marginal en la agenda de la salud global, este problema finalmente está recibiendo la atención que merece, y con razón.
Se estima que la exposición al plomo causa la muerte de 3.5 millones de personas cada año, una cifra superior al total de muertes provocadas por todos los conflictos armados activos, los desastres naturales, los accidentes de tránsito, el VIH y la malaria juntos. Además, cada año se asocia con la pérdida de 765 millones de puntos de coeficiente intelectual (CI) en niños, lo que representa un costo estimado de $6 billones de dólares para el producto interno bruto (PIB) mundial. Sin embargo, la mayoría de los países aún carece de datos primarios confiables sobre los niveles de exposición al plomo, y las estimaciones disponibles se encuentran dispersas entre distintos indicadores y escalas geográficas, lo que dificulta su comparación. A medida que este campo continúa creciendo y nuevos actores buscan contribuir a estos esfuerzos, aprovechar mejor la información ya disponible se vuelve tan urgente como generar nuevos datos.
Pure Earth desarrolló la Herramienta de Priorización, disponible en LeadPollution.org, para que donantes, gobiernos, investigadores y organizaciones implementadoras puedan comparar estimaciones de exposición al plomo entre países utilizando múltiples indicadores, entre ellos los niveles elevados de plomo en sangre, la pérdida de coeficiente intelectual (CI) a nivel poblacional y las muertes atribuibles a enfermedades cardiovasculares. De esta manera, la herramienta ofrece un marco común para comprender dónde se concentra la carga de la exposición al plomo y cómo establecer prioridades de acción.
Por primera vez, esta herramienta interactiva permite priorizar y comparar estimaciones de exposición al plomo entre países. Un Ministerio de Salud puede contrastar los principales resultados en salud con los de otros países y fortalecer la justificación para incorporar la exposición al plomo como una prioridad de salud pública. Por su parte, un Ministerio de Hacienda puede acceder a información sobre la pérdida de coeficiente intelectual (CI) y su impacto en los ingresos a lo largo de la vida y en el producto interno bruto (PIB) nacional. Los financiadores pueden comprender cómo la exposición al plomo compromete el impacto de otras inversiones y, para las organizaciones que comienzan a trabajar en esta problemática, la herramienta constituye un punto de partida para identificar dónde la carga es mayor y dónde sus intervenciones pueden generar el mayor impacto.
El panorama actual de las estimaciones sobre la exposición al plomo
Durante la última década, los modelos globales, en particular los desarrollados por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (The Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), han mejorado significativamente nuestra comprensión de la magnitud y la distribución de la exposición al plomo. Dado que la mayoría de los países no cuenta con estudios nacionales representativos sobre los niveles de plomo en sangre, el IHME elabora sus estimaciones integrando los datos disponibles sobre plomo en sangre y extrapolándolos entre países mediante indicadores como el nivel de urbanización, el desarrollo socioeconómico y el momento en que se eliminó gradualmente el uso de gasolina con plomo. Este enfoque parte del supuesto de que los países con características similares tienden a presentar niveles de exposición comparables.
Estos modelos se actualizan cada dos años, a medida que se dispone de nuevos datos provenientes de estudios poblacionales y de nuevas investigaciones en salud. Gracias a ello, hoy contamos con estimaciones a nivel nacional sobre los niveles de plomo en sangre, la prevalencia de niveles superiores a umbrales de referencia, la mortalidad por enfermedades cardiovasculares atribuible a la exposición al plomo y la pérdida de coeficiente intelectual (CI) a nivel poblacional asociada a esta exposición.
Al mismo tiempo, plataformas como LeadPollution.org y la Partnership for a Lead-Free Future han hecho que estas estimaciones y la información sobre proyectos implementados a nivel nacional sean cada vez más accesibles mediante mapas interactivos, lo que permite a gobiernos, investigadores y organizaciones implementadoras explorar cómo varía la exposición al plomo entre países. La información, que antes estaba dispersa en múltiples informes y bases de datos, ahora puede consultarse y visualizarse de manera integrada en un solo lugar. Sin embargo, persistía un desafío aún más importante: incluso con mejores datos, traducir esas estimaciones en decisiones sobre dónde y cómo priorizar la acción seguía sin ser una tarea sencilla.
Las estimaciones sobre la carga mundial de la exposición al plomo son una herramienta poderosa. Permiten cuantificar un problema que durante mucho tiempo permaneció invisible y aportan evidencia para impulsar la acción. Sin embargo, por sí solas no indican a los responsables de la toma de decisiones cuál debería ser el siguiente paso. Para un responsable de formular políticas públicas o un financiador que se pregunta: “¿Dónde deberíamos actuar primero?”, la respuesta está lejos de ser sencilla. Un mismo país puede ocupar posiciones muy diferentes dependiendo del indicador utilizado para medir la carga de la exposición al plomo. Veamos dos ejemplos:
- Un país con una población muy numerosa puede registrar una alta carga total —medida, por ejemplo, por la pérdida total de coeficiente intelectual (CI) o por el número total de niños expuestos— simplemente porque hay más personas afectadas.
- Por el contrario, otro país puede presentar una mayor exposición per cápita, aun cuando su población sea menor, si una proporción más alta de sus habitantes está expuesta al plomo o enfrenta niveles de exposición más elevados.
Ambos enfoques son válidos, pero responden a prioridades diferentes. Para los responsables de formular políticas públicas, esta misma disyuntiva surge al decidir qué poblaciones deben atenderse primero. En la práctica, esto refleja una decisión estratégica fundamental: priorizar el mayor beneficio posible, maximizando el número de personas que se benefician de una intervención, o adoptar un enfoque de triaje, concentrando los recursos donde la exposición al plomo es más grave. El primer enfoque privilegia la escala y el impacto agregado; el segundo, la gravedad del daño. Ninguno es intrínsecamente correcto y cada uno conduce a conclusiones distintas sobre dónde conviene actuar primero.
Esta disyuntiva no es exclusiva de la exposición al plomo. Se presenta en múltiples ámbitos de la salud global y el desarrollo: ¿debemos priorizar los lugares donde el mayor número de personas se ve afectado o aquellos donde el riesgo para cada persona es más alto? Lo que distingue el caso del plomo es la creciente disponibilidad de múltiples indicadores, parcialmente superpuestos, que reflejan distintas dimensiones del daño asociado a la exposición. Esto responde a la amplia variedad de sistemas biológicos que pueden verse afectados por el plomo: es un potente neurotóxico que altera el desarrollo cognitivo en los niños, pero también contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares en los adultos y puede afectar la función renal, el sistema inmunológico y la salud reproductiva y del desarrollo. Los niveles de plomo en sangre reflejan principalmente la exposición reciente o en curso, mientras que el plomo acumulado en los huesos actúa como un reservorio a largo plazo, integrando la exposición a lo largo del tiempo. Como resultado, ningún indicador por sí solo logra reflejar la carga total de la exposición al plomo.
Cómo funciona la Herramienta de Priorización
Para ayudar a cerrar esta brecha, desarrollamos una herramienta interactiva de priorización diseñada para transformar estimaciones basadas en modelos en información útil que facilite la comparación de la carga de la exposición al plomo entre países y apoye la toma de decisiones de donantes, gobiernos y organizaciones internacionales sobre dónde priorizar sus acciones. Basada en un enfoque explorado por el Global Development Incubator (GDI), la herramienta permite seleccionar ocho indicadores provenientes de las estimaciones del IHME’s Global Burden of Disease 2023 (del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud-IHME) y de análisis del Banco Mundial, para combinarlos en una puntuación compuesta para cada país.
Más que generar una clasificación única y definitiva, la herramienta busca que los usuarios exploren cómo cambian las prioridades según los escenarios planteados, mediante la combinación de distintos indicadores y el ajuste de la importancia relativa asignada a cada uno. Los indicadores se agrupan en dos grandes categorías: medidas de carga total, como la pérdida total de coeficiente intelectual (CI) o la carga acumulada de plomo en sangre en la población, y medidas per cápita, como la prevalencia de niveles elevados de plomo en sangre o la pérdida de coeficiente intelectual (CI) por niño. Para hacer comparables y combinables indicadores que representan dimensiones muy diferentes de la exposición al plomo, cada uno se normaliza de forma independiente en una escala de 1 a 10, de acuerdo con su distribución entre los países, utilizando métodos basados en percentiles o en escalas logarítmicas, según corresponda. Este enfoque permite preservar diferencias significativas incluso cuando la carga varía considerablemente entre países. Posteriormente, las puntuaciones ponderadas se agregan para generar una clasificación compuesta por país. Los usuarios pueden ajustar fácilmente la ponderación asignada a cada indicador mediante controles deslizantes, y tanto el mapa como la clasificación de países se actualizan en tiempo real para reflejar esos cambios (Figura 1). Además, el conjunto de indicadores podrá ampliarse a medida que se disponga de nuevas fuentes de información.

Los límites de la Herramienta de Priorización
Aunque hoy contamos con mejores estimaciones y herramientas más robustas, aún persisten limitaciones importantes. Dado que la mayoría de los países dispone de pocos o ningún estudio nacional representativo sobre los niveles de plomo en sangre, las estimaciones siguen basándose principalmente en modelos. Como las clasificaciones se construyen a partir de estas estimaciones modeladas y no de datos primarios obtenidos mediante estudios poblacionales, no deben utilizarse como línea base para medir el progreso a lo largo del tiempo. Incluso si un país logra reducir significativamente la exposición al plomo, es posible que ese avance no se refleje en los modelos sino hasta varios años después.
Además, la herramienta muestra la magnitud de la exposición, pero no la capacidad de respuesta de los países. Un país que aparece con una alta carga de exposición en el mapa puede haber aprobado recientemente nuevas regulaciones sobre el plomo, iniciado una encuesta nacional de plomo en sangre o puesto en marcha un programa de remediación de gran escala, avances que aún no se reflejan en las estimaciones actuales. Por ello, la herramienta resulta especialmente útil como punto de partida para identificar dónde es necesario profundizar el análisis, y no como una medida definitiva de la situación actual.
Por último, una mayor carga de exposición no siempre significa una mayor oportunidad de intervención. Un país con altos niveles de exposición al plomo puede no ser el lugar donde resulte más factible intervenir. Factores como la capacidad regulatoria, las principales fuentes de exposición y el contexto político influyen de manera decisiva en el éxito de las intervenciones. Capturar toda esta complejidad mediante un modelo representa un desafío considerable.
De la priorización a la acción
Si contar con mejores modelos no es suficiente, ¿cuál es el siguiente paso? La respuesta puede estar en la forma en que los utilizamos. En lugar de considerar las clasificaciones globales como una guía definitiva para la toma de decisiones, podemos utilizarlas como un punto de partida para formular preguntas clave: ¿Por qué un país ocupa una posición alta según un indicador, pero no según otro? ¿Qué nos dice esto sobre sus patrones de exposición? ¿Qué información adicional necesitaríamos para tener mayor confianza en esa clasificación?
Este enfoque refleja la manera en que se utilizan con éxito los sistemas de vigilancia en otros ámbitos de la salud pública: no solo para medir la magnitud de un problema, sino también para generar hipótesis que orienten la toma de decisiones y la acción.
Hacia dónde vamos
La exposición al plomo sigue siendo una de las crisis de salud pública más prevenibles del mundo. Las soluciones existen, la evidencia es cada vez más sólida y tanto la financiación como la voluntad política comienzan a acompañar estos esfuerzos. Lo que ha faltado hasta ahora es un marco común que permita orientar el trabajo de un campo que continúa creciendo, pero cuyos actores aún no parten de una visión compartida.
La Herramienta de Priorización ofrece a gobiernos, financiadores, organizaciones implementadoras e investigadores una forma de analizar la misma evidencia desde sus propias prioridades, haciendo visibles e interactivas las decisiones y los compromisos que implica establecer prioridades. Eso es precisamente lo que el sector necesita para actuar de manera más estratégica y coordinada.
La herramienta es un punto de partida y sabemos que seguirá mejorando a medida que se utilice. Damos la bienvenida a comentarios, ideas y oportunidades de colaboración de todas las personas y organizaciones que trabajan en esta temática, porque mientras más perspectivas contribuyan a su desarrollo, mayor será su utilidad para todos.
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